
Se me ve la raíz del diente y la encía se retrajo: ¿Tiene solución?
Te mirás al espejo como todas las mañanas y algo cambió. Hay un diente que se ve más largo que los demás, con una franja amarillenta justo donde empieza la encía. O quizás lo que te llamó la atención no fue lo que viste, sino lo que sentiste: un latigazo al tomar agua fría, o un pinchazo al respirar el aire helado de la calle.
Antes de seguir, dos cosas. La primera: no sos el único. Las encías retraídas son una de las consultas más habituales en el consultorio, y le pasan incluso a personas que cuidan mucho su boca. La segunda: tiene solución, y cuanto antes se evalúe, más simple y más conservadora es. Vamos a ver qué está pasando.
¿Por qué la encía se retrae y deja la raíz al descubierto?
Lo que ves como “diente más largo” es el mismo diente de siempre. La diferencia es que la encía se retrajo y dejó expuesta una parte que antes estaba cubierta: la raíz. Se ve más amarillenta porque no está recubierta por esmalte, la capa blanca y dura que protege la parte visible del diente.
Hay cuatro causas principales, y muchas veces se combinan.
1. El cepillado traumático
Se cree que cuanto más fuerte te cepillás, más limpio queda. Pero el sarro y la placa se sacan con técnica, no con fuerza. Cepillarse con presión, con movimientos de serrucho o con un cepillo de cerdas duras lastima la encía y, con los años, la va desplazando hacia arriba. Además, desgasta el cuello del diente, que es la zona más delicada, y puede dejar una muesca.
Es una de las causas más frecuentes y también de las más fáciles de corregir. Suele afectar a las personas más prolijas, así que si te reconocés en esto, no te sientas mal: es un hábito bien intencionado que se cambia con una técnica distinta.
2. El bruxismo
Apretar o rechinar los dientes, sobre todo mientras dormís, genera una presión muy alta y sostenida sobre los dientes y los tejidos que los rodean. Con el tiempo, esa tensión puede contribuir a que la encía y el hueso que la sostiene cedan.
Si además te despertás con la mandíbula cansada, dolor de cabeza o molestias en las muelas de atrás, vale la pena revisarlo. El bruxismo se puede manejar, por ejemplo con una placa de descarga para dormir que protege los dientes y alivia la carga.
3. Enfermedad periodontal y sarro
El sarro es placa bacteriana que se endureció y quedó pegada al diente, justo en el borde de la encía. Ahí las bacterias generan una inflamación crónica. Si no se trata, esa inflamación evoluciona a lo que se conoce como enfermedad periodontal, o enfermedad de las encías: el tejido pierde volumen y, en los casos más avanzados, también se pierde parte del hueso que sostiene el diente.
Esta causa es importante porque suele ser silenciosa. Puede no doler, pero dar señales como encías que sangran al cepillarte, rojas o hinchadas, o mal aliento persistente. Si las notás, conviene consultar aunque no tengas dolor.
4. Tratamientos de ortodoncia
Algunos tratamientos de ortodoncia del pasado movían los dientes con demasiada rapidez o los llevaban hacia zonas donde el hueso y la encía eran muy delgados. El resultado era una sonrisa bien alineada, pero con encías que con los años fueron retrayéndose. Si usaste aparatos hace tiempo y notás este cambio, puede ser una de las razones.
También influye la genética: hay personas que nacen con encías más finas y se retraen con más facilidad, aun con buenos hábitos.
Más allá de lo estético: los dos grandes peligros de tener la raíz expuesta
Es lógico que lo primero que te preocupe sea cómo se ve. Pero lo que más importa pasa por dentro, porque una raíz expuesta es una zona vulnerable.
Sensibilidad extrema
La parte visible de tus dientes tiene esmalte, que funciona como una armadura. La raíz no la tiene: está formada por un tejido atravesado por miles de canalitos microscópicos que conectan directamente con el nervio. Cuando la encía ya no la cubre, esos canalitos quedan abiertos y el frío, el calor, lo dulce o lo ácido llegan al nervio sin ningún filtro.
Así se vive la sensibilidad dental al frío en el día a día:
- Un latigazo al tomar agua helada.
- Un pinchazo al comer un helado.
- Una molestia al respirar aire frío por la boca en una mañana de invierno.
- Un sobresalto con el primer sorbo de un mate muy caliente.
- Incomodidad al cepillarte justo en esa zona, que lleva a cepillarla menos y favorece la acumulación de placa.
El dolor es agudo, aparece rápido y se va rápido. Eso lo diferencia del dolor de una caries profunda, que suele ser más sordo y persistente.
Caries de raíz
El tejido de la raíz es más blando que el esmalte, así que se pica con mucha más facilidad. Una caries de raíz avanza rápido, y además es difícil de ver y de limpiar porque está pegada a la encía. Si no se detecta a tiempo, el diente puede debilitarse al punto de ponerse en riesgo.
Por eso conviene consultar aunque la molestia sea leve. Frenar la retracción a tiempo es lo que protege tus dientes a largo plazo.
“Me pasa esto… ¿Qué soluciones existen?”
Hay un abanico de opciones y la mayoría son simples. Lo primero es que el dentista evalúe cuál es la causa en tu caso, porque de eso depende el tratamiento de la retracción gingival que corresponda.
Soluciones conservadoras
- Cambio de técnica de cepillado. Cepillo de cerdas suaves, movimientos cortos y suaves, sin presionar. En el consultorio te mostramos cómo hacerlo, porque a veces hay que desaprender un hábito de años.
- Pastas desensibilizantes y flúor. Ayudan a cerrar los canalitos de la raíz y a calmar la sensibilidad. El flúor, aplicado en el consultorio o indicado para usar en casa, además fortalece la zona expuesta.
- Limpieza profesional. Si hay sarro, se retira y se controla la inflamación, que es la causa que más frena el avance de la retracción.
- Placa de descarga. Si hay bruxismo, protege los dientes y alivia la presión sobre las encías.
Soluciones avanzadas
Cuando la retracción es más marcada, existen las microcirugías y los injertos de encía, que permiten recubrir la raíz expuesta con tejido de la propia boca. Son procedimientos habituales dentro de la periodoncia, que se hacen con anestesia local y están pensados para conservar tus dientes. No todos los casos los necesitan: muchas veces alcanza con las soluciones conservadoras. Si fuera tu caso, el dentista te lo explica con calma, paso a paso. Y contar con periodoncia en Villa Urquiza significa poder resolverlo cerca de tu casa.
Preguntas frecuentes en nuestro consultorio
“¿La encía vuelve a crecer sola una vez que se retrae?”
No. Es la duda más común y la respuesta honesta es que el tejido perdido no se regenera por su cuenta. Por eso no conviene esperar a ver si mejora. Lo que sí se puede hacer es frenar el avance, proteger la raíz y, cuando hace falta, recubrirla. Cuanto antes se actúe, menos tejido se pierde.
“¿Lo amarillento que veo es sarro o es la raíz?”
Puede ser cualquiera de las dos, y a veces las dos juntas. La raíz es naturalmente más amarillenta que el esmalte. El sarro, en cambio, es una capa dura y rugosa pegada al diente. Desde el espejo es difícil distinguirlos, por eso conviene que lo vea un dentista.
“¿Me van a retar por haber esperado?”
Nunca. Lo único que nos importa es entender qué te pasa y ayudarte a resolverlo. Nadie llega al consultorio con la boca perfecta, y las encías retraídas son mucho más comunes de lo que imaginás.
